The Chronicle


Recortes presupuestarios cierran piscinas

Friday, June 17, 2011 By

Nadadores y trabajadores de piscinas están sintiendo el efecto de ola este verano después de que los recortes presupuestarios de la ciudad han resultado en el cierre de 17 de las 27 piscinas de la ciudad. Los recortes hechos en enero de 2010, los cuales redujeron los $3 millones del presupuesto de los deportes acuáticos de Parques y Recreación por la mitad y pidieron que 17 piscinas se cerraran por dos veranos consecutivos, continua afectando a nadadores, familias y salvavidas. Billy Sassi, gerente del programa de deportes acuáticos de Parques y Recreación, dice que su departamento es uno de los más costosos y fue uno de los primeros elegidos para los recortes de presupuesto. Como resultado, el número de empleados que podrían ser contratados también se ha cortado por la mitad, de 350 a 175 empleados. El número de salvavidas en piscinas de la ciudad están sintiendo el resultado de las clausuras. Aunque los recortes han reducido el número de trabajo disponible, Sassi dice que a él le cuesta trabajo encontrar a gente joven que quiera trabajar como salvavidas. La falta de estabilidad en los trabajos de salvavidas ha ahuyentado a los solicitantes, dijo Sassi. “Yo pienso que los jóvenes se están dando cuenta de que las piscinas, no hay tantas abiertas así que no van a perder su tiempo en hacer el entrenamiento de salvavidas y primeros auxilios, y RCP, ellos van a ir a otro lugar donde estén seguros de poder conseguir un trabajo, eso es lo que están viendo”, Sassi dijo. Stephanie Elias ha trabajado en varias piscinas de la ciudad de Tucsón por los últimos seis años y ahora es salvavidas de Archer Pool, 1665 S. La Cholla Blvd. Conseguir un trabajo como salvavidas es menos competitivo de lo que era en años pasados cuando esos que eran contratados tenían cinco o seis años de experiencia, dijo Elias. Con estos salvavidas veteranos que ya no están interesados en trabajar para piscinas, más salvavidas de primer año son contratados. Pero el problema más grande al que los salvavidas dicen que se enfrentan es a las quejas. “Mucha gente se queja con nosotros porque muchas piscinas están cerradas y tienen que conducir muy lejos para llegar hasta acá”, dijo Ashley Doyle, una salvavidas que ha trabajado tres años en Archer Pool. Elias también nota quejas de padres, especialmente cuando se trata de clases de natación. Así como los números de trabajadores y de presupuesto, los lugares para clases de natación se han reducido a la mitad, de 8,000 a 4,000 desde el primer recorte. “Muchos padres están algo enojados porque tienen que pagar $15 por adelantado y no están seguros de tener un lugar” en la piscina preferida, Elias dice sobre el sistema de sorteo de Parques y Recreación que decide donde serán inscritos los niños en las clases. Este proceso, también llamado lotería, hace que padres de familia elijan tres piscinas de su preferencia para llevar a sus hijos a clases. Parques y Recreación elige la piscina basada en la habilidad y experiencia de los niños. Al no poder ir a la piscina que quieran crea un problema para algunos padres que quieren que sus hijos aprendan sobre seguridad en la piscina. Maha al-Khateev ha tenido dificultades inscribiendo a sus dos hijos. “Si tienen un espacio, no puedo venir porque esta muy lejos”, dijo al-Khateev, quien tuvo que aplicar a otras tres piscinas antes de encontrar un lugar en Catalina Pool, 2004 N. Dodge Blvd, la cual esta cerca de casa. Wendy Weeks, otra madre cuyos dos hijos han tomado clases en la Catalina Pool, dice que ella no ha pasado por el mismo problema de encontrar un espacio en Catalina Pool. “En algunas de las otras piscinas yo creo que es más difícil, y cuando haces la lotería uno no sabe que piscina le va a tocar”, dijo Weeks. De acuerdo con Sassi, todos los niños que son inscritos tienen garantizado un lugar en alguna de las piscinas abiertas. La distancia es otro factor para los padres cuando deciden no hacer un viaje a otra piscina, y también es la perdida de comunidad que se ha establecido en piscinas de sus barrios. “Lo que yo se que paso es que mucha gente solo opto por completo”, dijo Michelle Kinnison cuyas dos hijas, de 10 y 12, fueron inscritas en un equipo de natación en Himmel Pool, 1000 N. Tucson Blvd, antes que se cerrara. “Entonces por su puesto que hay lugares con espacios disponibles porque ellos saben que mucha gente se fue al sector privado”. Despertarse todas las mañanas y nadar era parte de la rutina diaria de los niños de Kinnison cada verano. Pero desde que se cerro Himmel Pool, los niños de Kinnison no se han unido a otro equipo por la distancia que tendrían que transcurrir cada mañana para ir a practicar. “Conocimos a mucha gente por el equipo de natación”, ella dijo. Su hija de cinco años, Rosemary, recientemente se inscribió a clases de natación en la UA. Ahora que las piscinas comunitarias están cerradas, la gente está cambiando sus costumbres al elegir no nadar o no conducir tan lejos. Los padres como Kinnison esperan que las piscinas comunitarias se abran de nuevo en un futuro cercano, aunque esto quiera decir que aumente el costo de admisión. “Nosotros usamos esa piscina. Nosotros realmente, realmente amábamos tener esa piscina abierta”, ella dijo.