The Chronicle
Ex-prostituta alza el velo que cubre el tráfico de prostitutas juveniles en EU Friday, June 17, 2011 By
Cada año cuando llega el día 22 de abril, Carolyn Jean Jones celebra su aniversario. Esta fecha no marca su cumpleaños, ni un casamiento, ni el nacimiento de su hija. No. En cambio, marca el día en que ella dejó las esquinas siniestras de las calles de Phoenix, dejando atrás la vida de abuso que había vivido desde los 13 años, una vida de prostitución, uso de drogas y desespero. Jones una vez fue una de las miles de muchachas jóvenes que cada año son engañadas y luego atrapadas dentro del sistema oculto del tráfico ilegal de sexo en los Estados Unidos. Los padres de Jones se divorciaron cuando ella tenía 5 años, lo que la dejo sientiéndose como si hubiera sido “partida en dos.” El divorcio la dejó en estado de choque, confundida, y con la sensación de tener que actuar de una manera diferente en cada una de las nueva familias formadas por sus padres. Si ocurría un problema en la casa de su madre, se iba corriendo a la de su padre, y vice versa. “Cada vez que había un conflicto o yo empezaba a sentir alguna emoción o a sentir confusión, simplemente me echaba a correr,” dijo. A la edad de 13 años fue molestada sexualmente. Se sentía sucia, avergonzada. “Ya tenía bastante baja la autoestima” dijo. “Mi cuerpo había sido violado.” Empezó a automedicarse con el acohol. Eventualmente, empezó a usar la marijuana para “cubrir toda la tristeza.” La madre de Jones trabajaba muchas horas al día, y con frecuencia mantenía dos trabajos. Los argumentos frecuentes y violentos entre su padrastro y su hermano muchas veces terminaban con pistolas sacadas. Jones, la hija del medio, se vio forzada a tomar el papel de madre en su familia, encargada de la preparación de la comida y la limpieza. A pesar de la ausencia de su madre, Jones dijo, “My mamá hizo todo lo posible para que yo no me convirtiera en la muchacha que de todas formas eventualmente llegué a ser.” Su vida cambió de dirección otra vez a los quince años cuando quiso huir de todos sus problemas, cambiando la vida del hogar por la de las calles de Phoenix. “Lavida de la calle me recibió con los brazos abiertos,“ dijo. “Los hombres me comentaban lo bonita que me veía.“ Oyó las palabras que hubiera querido escuchar de los labios de su padre. Por primera vez se sintió como si fuera alguien especial. “Un día me dijo un hombre que si yo me fuera con él a un hotel me daría $100,” dijo Jones. Todavía tenía sólo 15 años. Aceptó, y cuando llegaron al hotel el hombre le explicó exactamente lo que quería que ella hiciera para ganarse los $100. Sin tener dónde dormir ni a dónde ir, Jones cambió el uso de su cuerpo por el dinero de aquel hombre, empezando así su vida de prostituta. El aprieto de Jones no se trata de una situación fuera de lo común. Se estima que 1,2 millones de niños son traficados cada año para ser explotados sexualmente, según la organización United Nations Children’s Fund (UNICEF). Con frecuencia niños con tan sólo 5 años de edad son incorporados a la industria del sexo para cometer actos sexuales contra su voluntad. La edad mediana de una prostituta infantil es de 13 años, según el Departamento de la Justicia. En los Estados Unidos más o menos 450.000 niños se escapan de casa cada año. Antes de que hayan pasado 48 horas desde haber dejado sus hogares, la tercera parte de entre ellos ha sido engañada para incorporarse a la esclavitud sexual, según el Departamento de la Justicia. A la edad de 16 años, Jones aprendió que estaba embarazada y que el padre de su bebé era su novio quien la abusaba emocional y fisicamente. Después de haber perdido la tutela de su hija, Jones progresó al uso del crack para “ya no sentir más el dolor” mientras continuaba el uso de la marijuana y el alcohol. Continuaba a prostituirse y empezó a vender drogas para mantener su adicción al crack. Once años más tarde fue detenida por la policia por vender drogas, y recibió una pena de 18 meses en un centro de rehabilitación de drogas. “Le dije al juez que mi problema no era el que vendiera las drogas, sino que las tomaba,” Jones dijo. “Y que si él me ayudara, mandándome a un centro de rehabilitación, yo me podría recomponer la vida.” Después de terminar el programa de rehabilitación, Jones permaneció 10 años sin consumir drogas. Se casó y su hija le fue devuelta. Hasta compró una casa. Pero antes de pasar mucho tiempo, su vida empezó a deshacerse. Su matrimonio ya se había desecho y las largas horas que trabajaba en las iglesias locales empezaron a hacer estragos en ella. Sintiéndose abrumada, volvió de nuevo a la vida en la calle. “Volví a ser un fracaso, una vez más,” dijo Jones. Poco después, su hermana fue asesinada durante un brote de asesinatos de prostitutas en Garfield, un distrito histórico de Phoenix. Corey Morris, de 24 años, fue hallado culpable de varios asesinatos en la zona. Morris engañaba a las prostitutas, prometiéndolas drogas y alcohol para que vinieran a su casa. Una vez en la casa las mataba y botaba sus cuerpos en la zona de Garfield, detrás de la propiedad de su tío. Cuatro de las mujeres cuyos cuerpos fueron encontrados habían sido amigas íntimas de Jones. La investigación de los crímenes relacionados al tráfico de sexo representa una labor excepcionalmente conmovedora para la policia. “La parte más importante de la campaña es la educación, seguido por el trabajo agresivo cuando se sopecha que se trata de tráfico de sexo,” dijo Rick Crocker, un agente diputado especial de la agencia gubernamental Immigration and Customs Enforcement. Recordó un caso en Memphis, donde se identificó una banda de prostitución que traficaba jóvenes muchachas latinas. Una niña de 14 años fue rescatada después de haber sido traída clandestinamente a los Estados Unidos por esta organización criminal. “Fue una experiencia muy conmovedora. Todos teníamos lágrimas en los ojos,” dijo Crocker. Para Jones todo se desequilibró en una parada de autobus en Phoenix. Se sintió consumida por el sentimiento de que ya no le quedaba nada más en la vida, que no valía la pena seguir viviendo, dijo. “Clamé a Dios, diciendo, ‘Por favor sácame de esto. No quiero vivir así. Por favor, dame la oportunidad de vivir de nuevo, de recuperar mi vida… Haré cualquier cosa que me digas,’” dijo Jones. Tal vez haya sido la picadura de una araña venenosa lo que le provocó su renacimiento en una vida que no fuera la de la calle. La llevaron al hospital para recibir tratamiento. Debido a la picadura tuvo que quedarse en una institución de cuidado extendido durante un mes para recuperarse. Una vez dada de alta, sabía que no podía volver de nuevo a la calle. En vez de hacer así, volvió a un centro de rehabilitación durante tres meses. Luego empezó a trabajar en otro centro, donde eventualmente obtuvo el puesto de gerente. Trabajó en ese puesto durante ocho años antes de unirse a un programa en Phoenix llamado “Streetlight”. Streetlight es una organización religiosa sin fines de lucro cuyos fondos consisten de donaciones. En el año 2009 tuvo ingresos de $1,13 millones, según su declaración de impuestos. La organización recientemente abrió una división en Tucson. El enfoque del programa, además de la concientización y la prevención, es de traer ayuda y servicios directos a las niñas de entre 11 y 17 años de edad quienes han sido prostituidas o traficadas. Melody Bosna, una directora residencial de Streetlight, se encarga del cuidado de las niñas, cuya edad mediana es de 15 años. Vienen a Streetlight por medio de la FBI y la policia, o por su propia cuenta. “Una de las cosas que más me llama la atención al trabajar con estas niñas es su capacidad asombrosa de recuperarse de sus experiencias tan difíciles,” dijo Bosna. “La gente tiende a pensar que estas niñas no son nada más que niñas pervertidas.” Hoy en día Jones se enfoca en traer la luz a las esquinas oscuras donde niñas jóvenes continúan a vender sus cuerpos. Da pláticas en las escuelas, las iglesias y cualquier otro lugar donde le permiten promulgar su causa. Y a las víctimas jóvenes e invisibles del tráfico sexual, su mensaje es sencillo. “No es cuestión de como empezaron, sino de como terminan,” dijo Jones. “Nunca pierdas la esperanza.” |